El centenario olvidado de un juglar: Juancho Polo Valencia

Por: Luis F. Ospino

Resultado de imagen para juancho polo valenciaRepasando la programación del Festival Vallenato en sus 51 años de fundado no encuentro por ninguna parte el homenaje del centenario de nacimiento a uno de los hombres que más le aportó a la música de acordeón como fue Juan Manuel Polo Cervantes nacido el 18 septiembre de 1918 en el Corregimiento de Candelaria Cerro de San Antonio Magdalena y fallecido el 22 de julio  de 1978 en Fundación, Magdalena; ósea que este año el homenaje era doble: 100 de nacimiento y 40 de fallecido. Pero ni lo uno ni lo otro a una de las leyendas que plasmó en sus notas las vivencias y correrías de los pueblos del Magdalena y principalmente su capital, a la cual le compuso diferentes canciones. Pero si el Festival es ingrato con este hombre que se puede esperar de su tierra, el Magdalena; cuya oficina de cultura y turismo es un canto a la bandera en lo que se refiere a preservar el valor cultural y musical de nuestra región y ni qué decir de la misma dependencia cultural del distrito que son entes burocráticos que no representan nada para la proyección, rescate y promoción de los valores culturales.

El pasado 9 de abril en el desfile de Jeep Willys parranderos por las calles de Santa Marta que entre otras no sé qué tiene que ver con el Festival, a no ser que sea un gancho publicitario  más, la Secretaria de Cultural distrital Diana Vivero dijo en resumidas que el homenaje a Carlos Vives es el compromiso  con nuestro folclor que nació en el Magdalena Grande que es la herencia que dejaron nuestros juglares. ¿Pero olvidándolos? ¿O es que las raíces de un folclor solo dependen de unos cuántos? ¿De unos malvados politiqueros de los que el folclor y la cultura dependen? ¿Qué es lo que se privilegia y se rescata? ¿O es que solo tenemos ojos para García Márquez? Que entre otras gracias a las iniciativas del periodista y gestor Rafael Darío se logró lo que hoy se tiene. El Magdalena es para que tuviera su museo del vallenato , por ser su cuna, por parir grandes juglares cuando el vallenato le daban el valor que merecían sus acordeoneros, que eran la parte esencial de un conjunto. Hoy se olvida lo autóctono y las nuevas generaciones lo transforman por esanegligencia adrede o por ignorancia y desconocimiento en que someten los políticos a la tradición, la cultura y la educación. Lo más triste es que no son solo los políticos sino los festivales que buscan rescatar folclor, pero por debajo hacen sus negociaciones en detrimento del propio vallenato.

En el 2015 la Unesco declaró al género vallenato  como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y entre los expertos que escogen las canciones que por excelencia se deben escuchar para conocer la esencia del vallenato está “Alicia adorada” de Juancho Polo y que le dio la corona al primer rey vallenato en 1967 a Alejo Durán. ¿Y entonces, merece ser olvidado nuestro juglar?

 Hace 10 años el diario El Tiempo publicó una nota donde conmemoraban con gran tristeza los 30 años de la muerte del juglar que por una costumbre entre amigos de la época, fue apodado ‘Valencia’ por ser el apellido de un poeta nacional y en vinculación con las virtudes del joven Juan para declamar poesía.

Partes de la nota decía: “Juancho Polo con su cara arrugada y pálida, sombrero echado hacia la derecha para ocultar la oreja incompleta, y el acordeón colgado al hombro, se convirtieron en un ícono de la expresión pura del vallenato”.  Juancho un hombrecito flaco, de sombrero vueltiao, camisas de colorines y pantalones de terlenka que tocaba por los pueblos de la Costa, muchas veces tan solo a cambio de licor, así era el juglar que como Juancho Polo junto a los músicos Rada, Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez y Abel Antonio Villa realizaron cantos de juglaría por el departamento del Magdalena Grande.

El compositor Hernán Urbina Joiro dijo una frase en la nota publicado por el Tiempo que quizás sea la más contundente sobre Juancho Polo Valencia: “poco a poco la gente se ha ido olvidando de él”.

En Fundación Magdalena, donde Juancho Polo fue sepultado dos días después de su deceso, no se recuerda un cortejo fúnebre más multitudinario. Sus restos fueron trasladados, varios años después, a Santa Rosa de Lima, corregimiento que el olvido y la pobreza lo está acabando y donde Juancho Polo pasó parte de su juventud con su hermana María.

Agustín Bustamante, quien realizó en los 90 una investigación minuciosa sobre la vida de Juancho Polo Valencia dice con algo de tristeza, que esta ausencia de homenajes pone en evidencia, una vez más, la necesidad de rescatar la verdadera dimensión del juglar.

Les dejo unas de sus canciones dedicadas al río Manzanares en Santa Marta

 

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