Las babas de la izquierda

Por: Luis F. Ospino

 

No es de extrañar que en la política y principalmente la colombiana sus políticos cambien a último momento sus discernimientos, principalmente los de izquierda. Esa que cuesta agruparla, ubicarlos, meterlos en esa misma bolsa para que los electores hagan uso de su derecho de elegir  una sola corriente que defiendan programas sociales concretos y no disgregados como ocurre siempre.

546998_1
Ilustración tomada de revista Semana

Los acuerdos de la izquierda siempre están pegados con babas mientras los de la derecha se sostienen con la fuerza sustancial de lo belicoso, el apoyo económico de los ricos del país, de los parásitos hijos de políticos que heredan apellidos y curules y de los incautos que todavía creen en el discurso sin analizar programas y propuestas. Pero la pregunta es si los menos favorecidos son más, si los pobres crecen cada día, ¿por qué no afianzarse, identificarse por programas que van dirigidos a una clase trabajadora cada vez más explotada? La respuesta puede estar en los mismos políticos de izquierda que son prepotentes, egoístas, engreídos y sobre todo más radicales que el ex procurador Ordoñez.

En esta nueva campaña por la presidencia va ocurrir lo mismo que en la de Santos en la primera vuelta, esa que apoyó Odebrech; donde la izquierda quedó rezagada, y una campaña alternativa como la de Mockus pudo sorprender pero al final se desinfló. En el nuevo escenario la izquierda va en las mismas, más reventada que petardo del ELN, la derecha haciendo coaliciones donde al final el coscorrón de Vargas Lleras quedará como el candidato único, ni el obispado de Ordoñez, ni el discurso cliché de Marta Lucía, ni Iván Duque tienen la fuerza electoral que sabe el zorro de Álvaro Uribe necesita para regresar al poder, la alianza más fuerte de él va a estar al lado de Lleras. Por lo demás Fajardo quiere ser el Mockus del 2018 que sorprenda pero no se ve como presidente.

En este sancocho político como decía Bateman Cayón, Clara López es la menos seria, Petro el aprovechado y Caicedo el damnificado. Era buena la intención de buscar por todos los medios una alianza en los diferentes sectores de la izquierda, para fortalecerla, darle un rumbo y una identificación en común que llevara a los electores a identificarse por un programa en conjunto. Pero en el orden programático de las ideas, el orgullo y la avaricia pueden más.

Lo de Carlos Caicedo es de resaltar en el plano político, ubicándolo como el candidato que quería representar la Costa, y es una propuesta atrevida sabiendo lo que cuesta no solo en materia económica sino en el plano electoral, los caciques electorales de la Costa que son los más manzanillos esos que en pocas palabras muestra lo ruin de la flora política del país descrita también por Gonzalo Cadavid como “hombre sin moral, sin decoro, poseído de un alto concepto de su grandeza, virulento, cobarde y falaz que pone a su servicio toda la bajeza de los hombres y toda su falta de hombría de bien para sus fines”. En pocas palabras: corruptos. Así que hacer política con esas arpías no es nada fácil porque van a ver diezmado su caudal y entonces tienen que recurrir como lo hizo Rodrigo Lara de Cambio Radical, (que tiene la mayoría de sus políticos elegidos en cargos públicos presos), en el programa de María Jimena Duzan al ataque personal y virulento contra Caicedo.

La Costa puede tener si se lo propone su candidato propio, tiene para dar la pelea electoral con cualquier contendor del interior, con cualquier doctorcito como Rodrigo Lara o Vargas Lleras que son harina del mismo costal, lo único es que estos son apoyados por una corriente de empresarios que manejan las decisiones y con ello a una clase trabajadora formal e informal acéfala. Donde lo propuesto por Caicedo y en otrora por Verano de la Rosa es muestra de que si puede tener esa representación propia, legítima; sin miedo al ridículo pero con la certeza y sobre todo de la convicción de que las alianzas se deben sellar con palabras honestas y de firmeza y no con babas como las que arguyen los del centro que al final en la política no existe, o eres de un partido u otro pero como se inventaron que la política era dinámica, todo ha terminado como un circo barato, donde todos se dan sus volteretas sin respetar las reglas, y como el elector no se educa; terminamos eligiendo a los mismos con las misma y sus propuestas quedan en babas, que al final emergen con el mismo vaho que se respira en la letrina.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s